Estar al aire es una de esas experiencias que no se parecen a nada. Hay adrenalina, responsabilidad, conexión, emoción… y también una especie de “magia” que solo quienes hemos estado frente a un micrófono entendemos. Pero esa magia también puede jugar en contra cuando nos confiamos demasiado, o cuando repetimos hábitos automáticos sin darnos cuenta.
No importa si llevas años en cabina o si apenas estás comenzando: la locución siempre nos exige consciencia. Consciencia de lo que decimos, cómo lo decimos, lo que transmitimos y, sobre todo, lo que dejamos en la mente y en el corazón de quienes nos escuchan.
A lo largo de los años he visto errores que se repiten una y otra vez. Errores simples, humanos, cotidianos… pero que pueden dañar tu credibilidad al aire, afectar la dinámica del programa o incluso desconectarte de tu audiencia. La buena noticia es que todos estos errores tienen solución si sabes reconocerlos a tiempo.
Hoy quiero compartirte 10 cosas que no debes hacer al aire, explicadas de forma clara, directa y práctica, para ayudarte a comunicar mejor, proyectar profesionalismo y disfrutar cada segundo frente al micrófono.
Porque la radio, los podcasts, la locución… todo esto no se trata solo de hablar.
Se trata de conectar.
Cual son esos «errores» que muchos cometen cuando están haciendo el programa en la radio comencemos.
Comer:
A pesar de que en la mayoría de las cabinas de radio no se permite comer, es típico llevarte una merienda, tomarte un café o un té… y ¡provoca una galletita!Aunque no estés al aire en ese momento, las glándulas salivales se activan y hacen que, mientras estés hablando, escupas al micrófono, lo cual es antihigiénico. O peor aún: se escuche ese sonido desagradable de tu lengua cuando roza el paladar. No cometas este error y, mucho menos, mastiques al aire.
Quedarte sin recursos:
Cuando un locutor llega tarde porque se quedó dormido/a, había mucho tráfico, olvidó el material, el contenido del programa, el productor no llegó o faltó el guion, etc., típicamente se cometen estos errores:
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Das la hora y el clima varias veces.
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Lees los mensajes de los oyentes durante todo el programa.
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Das el número de teléfono de la cabina repetidas veces.
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Inventas mensajes aduladores.
Exceso de autoestima:
Es típico en cada radio encontrarse con un locutor así: se adulan a sí mismos en todo momento, convirtiéndose en egoístas, narcisistas, prepotentes o petulantes.
Estos locutores tienden a engolar la voz, se identifican a cada rato y solo leen sus mensajes de elogio.
Lenguaje:
Un locutor debe leer mucho, estar enterado de todo y saber un poco de cultura. No obstante, al estar al aire no debemos ser rebuscados. ¿Qué quiere decir esto?
Trata, en lo posible, de no usar palabras desconocidas o de diccionario. El lenguaje apropiado debe ser sencillo y comprensible para tu audiencia.
¡Ah! Y por cierto: olvídate de las palabras en otros idiomas.
Desánimo:
Los locutores no debemos demostrar ni hablar de nuestros problemas al aire. Este es un grave error.
La gente ya tiene suficientes problemas en su casa como para escuchar también los tuyos.
Cuando alguien sintoniza una radio quiere escuchar soluciones, saber qué va a pasar, recibir información o ser entretenido.
Si entretienes, ¡lánzales buenas vibras y entusiasmo! No desbordes tus tristezas.
¿Sabías que el micrófono recoge absolutamente todo?
Repetir:
Cuando presentas un programa de radio… ¿cómo saludas a tu audiencia todos los días? ¿Qué es lo primero que dices?
Y cuando presentas una canción, ¿siempre dices “una buena canción”, “un hit” o “un éxito”… todos los días?
Si siempre lo haces de la misma manera, caes en monotonía.
No estás obligado a cumplir un patrón.
Renueva tus secciones para evitar que tu programa se vuelva aburrido.
Sé innovador. Varía siempre. Sal de la rutina.
Locutor inmóvil:
Una de las características que hacen que un voice over o locutor sea tan bueno son sus expresiones faciales y gesticulaciones.
¿Has oído hablar del actor de voz? Bueno, algo así…
- Mover tus brazos, tus manos, articular bien las palabras, entrar en personaje… ¡vamos! Diviértete, sé tú mismo.
Olvida la rigidez, porque esta hace que la locución se vuelva pesada. Automáticamente transmites aburrimiento a tu público. - Dale entonación a cada palabra e interpreta las lecturas.
Disfruta de tu trabajo y lo que haces.
Respira:
En este punto quiero nombrar varias cosas importantes. Hacer uso de una buena respiración es fundamental, pues cuando no respiramos bien solemos cometer ciertos errores que se escuchan al aire, como los jadeos.
- Recuerda estos consejos:
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Controla los nervios respirando. Haz ejercicios de respiración antes de entrar a cabina. Respira profundamente de 3 a 4 veces.
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No recojas aire por la boca; respira por la nariz.
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No atropelles las palabras ni vayas demasiado rápido. Mantén un ritmo adecuado para que tu audiencia pueda entenderte.
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Si estás leyendo, cuida cada signo de puntuación: regla de oro para que la audiencia no se pierda en lo que dices… y tú tampoco.
Respeta a tus compañeros de cabina:
Si compartes un programa de radio, habla y deja hablar.
Si eres tú quien está hablando, deja que los demás participen.
No interrumpas a tu compañero. Es bueno esperar a que el otro termine de formular su idea antes de volver a hablar.
Y, por favor: nunca ofendas a tu compañero al aire ni hagas bullying.
Haz comentarios positivos.
Una relación afectiva hará que transmitan un mejor programa.
Habla bien:
Cuidar la dicción es importante. Las palabras deben pronunciarse correctamente, sin exagerar su pronunciación.
Cuando estés al aire no tienes por qué forzar la voz. ¡No grites!
Recuerda dejar una cuarta de distancia entre tu boca y el micrófono para que la voz no suene saturada.
Si te pegas demasiado al micrófono provocarás distorsión en el audio; las palabras con “P” golpearán el micrófono y las “S” perturbarán el oído del oyente.
La idea es que las personas que te escuchan presten atención y entiendan lo que dices.
Refelxiòn final:
Al final del día, estar al aire no se trata de hacerlo perfecto.
No se trata de no equivocarte jamás… ni de sonar como alguien que no eres.
Se trata de tu presencia.
De tu intención.
Del respeto que le das al micrófono, a tu audiencia y a ti mismo.
Cada error de esta lista es simplemente un recordatorio:
La locución es un oficio vivo, humano, en constante aprendizaje.
Y la seguridad, la técnica, la fluidez… todo eso se fortalece con práctica, con humildad y con la voluntad de mejorar cada día.
Si te equivocas, respira.
Si un día no te sientes en tu mejor versión, observa.
Si pierdes el ritmo, vuelve al centro.
Si sientes miedo, úsalo como combustible.
Porque lo más importante no es sonar perfecto, sino sonar auténtico.
La audiencia no busca robots… busca voces reales, presentes, conscientes.
Y cada vez que te colocas frente al micrófono, recuerda esto:
Tu voz es un puente. Lo que construyas con ella depende de ti.
Hazlo con intención, con respeto y con la pasión que te trajo hasta aquí.

Gracias p tus consejos😘
Por nada 😉 ! Si conoces o sabes de un locutor así ya tienes algunos consejos que obsequiarles.
Siempre es bueno saber!😉
Así es…
Excelente aporte
GRACIAS POR SU INSTRUCCION
ES MUY INTERESANTE SU ENSEÑANZA
excelente recomendación, gracias por compartir tu conicimiento y experiencia.
Gracias a ti por tomarte el tiempo para leer el artículo.
Oye millón y medio de gracias.que buenos concejos, sienpre estaré,muy pendiente.
Gracias por los consejos que son esenciales para poder manejar una mejor dicción y hacer un buen programa de Radio, usando sus tips . Bendiciones y éxitos en sus proyectos…