by elbuenhablante | Ene 26, 2018 | locución
Hoy traigo un ejercicio poderoso.
Esto cambiará la manera en que pronunciamos las palabras, y lo haremos de forma correcta, usando las técnica correctas.
Este ejercicio te llevará tiempo. Continúalo si es que de verdad quieres saber cómo leer un texto sin que se te enrede la lengua y puedas pronunciar cada palabra correctamente con la ayuda de la articulación.
Lo quise hacer en tres partes porque a donde quiero llegar es la autorevisión, donde tu puedas identificar si ha habido algún cambio después del ejercicio o no.
- La primera parte que es esta, te ayudará a saber cual es la técnica para hablar bien que se entienda y pronunciamos de forma correcta, (La articulación).
- En la segunda entenderemos cómo es que se pronuncian las vocales y consonantes de manera correcta.
- Pondremos en práctica un texto para agilizar la legua y lograr una mejor pronunciación para todo, pero antes trabajaremos con uno tuyo. Asi que lee detenidamente.
Para empezar hablemos un poco de «La articulación«:
La articulación lingüística es el fundamento estructural que explica por qué una lengua carece de límites explícitos acerca de lo que se puede expresar en ella, a diferencia de lo que ocurre con otros sistemas de comunicación más restringidos.
El modo en el cual pronunciamos las palabras depende en primer lugar de las unidades básicas de sonido que usa en su lengua. La rama de la lingüística que estudia estas unidades de sonido es la fonética.
Fonética articulatoria:
No precisamente se ocupa de todas las actividades que intervienen en la producción de un sonido, pero si selecciona sólo las que tienen que ver con el lugar y la forma de articulación. Los órganos que intervienen en la articulación móviles son los labios, la mandíbula, la lengua y las cuerdas vocales, que a veces reciben el nombre de órganos articulatorios.
Con la ayuda de estas partes del cuerpo, el hablante modifica la salida del aire que procede de los pulmones. La utilización de los los dientes, los alveolos, el paladar y el velo del paladar intervendrán.
Antes de pasar al ejercicio quiero que tomen en cuenta esta sugerencia es muy importante que lo hagan:
«Tomemos un párrafo (cualquiera), que venga de un trozo de escritura, periódico, revista, etc. Algo que tengamos a la mano, tomemos nuestro telefono celular o una grabadora si es posible, y nos grabamos, de esta manera estaremos conscientes de como pronunciamos ahora, seamos sinceros con nosotros mismos y ubiquemos en la pronunciación de las palabras cual fue esa palabra que usted NO cree que pronunció de manera correcta, si logra identificarla vuelva a repetirla y ubique en que letra precisamente esta fallando, cuando veamos la pronunciación correcta de cada letra ubicamos el problema, si lo tiene.»
Reconociendo como se pronuncian correctamente cada vocal y cada consonante encontraremos la solución.
Sigue con e el siguiente post.
Como se pronuncian las vocales y consonantes correctamente?
by elbuenhablante | Ene 12, 2018 | locución, Radio
Estar al aire es una de esas experiencias que no se parecen a nada. Hay adrenalina, responsabilidad, conexión, emoción… y también una especie de “magia” que solo quienes hemos estado frente a un micrófono entendemos. Pero esa magia también puede jugar en contra cuando nos confiamos demasiado, o cuando repetimos hábitos automáticos sin darnos cuenta.
No importa si llevas años en cabina o si apenas estás comenzando: la locución siempre nos exige consciencia. Consciencia de lo que decimos, cómo lo decimos, lo que transmitimos y, sobre todo, lo que dejamos en la mente y en el corazón de quienes nos escuchan.
A lo largo de los años he visto errores que se repiten una y otra vez. Errores simples, humanos, cotidianos… pero que pueden dañar tu credibilidad al aire, afectar la dinámica del programa o incluso desconectarte de tu audiencia. La buena noticia es que todos estos errores tienen solución si sabes reconocerlos a tiempo.
Hoy quiero compartirte 10 cosas que no debes hacer al aire, explicadas de forma clara, directa y práctica, para ayudarte a comunicar mejor, proyectar profesionalismo y disfrutar cada segundo frente al micrófono.
Porque la radio, los podcasts, la locución… todo esto no se trata solo de hablar.
Se trata de conectar.
Cual son esos «errores» que muchos cometen cuando están haciendo el programa en la radio comencemos.
Comer:
A pesar de que en la mayoría de las cabinas de radio no se permite comer, es típico llevarte una merienda, tomarte un café o un té… y ¡provoca una galletita!Aunque no estés al aire en ese momento, las glándulas salivales se activan y hacen que, mientras estés hablando, escupas al micrófono, lo cual es antihigiénico. O peor aún: se escuche ese sonido desagradable de tu lengua cuando roza el paladar. No cometas este error y, mucho menos, mastiques al aire.
Quedarte sin recursos:
Cuando un locutor llega tarde porque se quedó dormido/a, había mucho tráfico, olvidó el material, el contenido del programa, el productor no llegó o faltó el guion, etc., típicamente se cometen estos errores:
-
Das la hora y el clima varias veces.
-
Lees los mensajes de los oyentes durante todo el programa.
-
Das el número de teléfono de la cabina repetidas veces.
-
Inventas mensajes aduladores.
Exceso de autoestima:
Es típico en cada radio encontrarse con un locutor así: se adulan a sí mismos en todo momento, convirtiéndose en egoístas, narcisistas, prepotentes o petulantes.
Estos locutores tienden a engolar la voz, se identifican a cada rato y solo leen sus mensajes de elogio.
Lenguaje:
Un locutor debe leer mucho, estar enterado de todo y saber un poco de cultura. No obstante, al estar al aire no debemos ser rebuscados. ¿Qué quiere decir esto?
Trata, en lo posible, de no usar palabras desconocidas o de diccionario. El lenguaje apropiado debe ser sencillo y comprensible para tu audiencia.
¡Ah! Y por cierto: olvídate de las palabras en otros idiomas.
Desánimo:
Los locutores no debemos demostrar ni hablar de nuestros problemas al aire. Este es un grave error.
La gente ya tiene suficientes problemas en su casa como para escuchar también los tuyos.
Cuando alguien sintoniza una radio quiere escuchar soluciones, saber qué va a pasar, recibir información o ser entretenido.
Si entretienes, ¡lánzales buenas vibras y entusiasmo! No desbordes tus tristezas.
¿Sabías que el micrófono recoge absolutamente todo?
Repetir:
Cuando presentas un programa de radio… ¿cómo saludas a tu audiencia todos los días? ¿Qué es lo primero que dices?
Y cuando presentas una canción, ¿siempre dices “una buena canción”, “un hit” o “un éxito”… todos los días?
Si siempre lo haces de la misma manera, caes en monotonía.
No estás obligado a cumplir un patrón.
Renueva tus secciones para evitar que tu programa se vuelva aburrido.
Sé innovador. Varía siempre. Sal de la rutina.
Locutor inmóvil:
Una de las características que hacen que un voice over o locutor sea tan bueno son sus expresiones faciales y gesticulaciones.
¿Has oído hablar del actor de voz? Bueno, algo así…
- Mover tus brazos, tus manos, articular bien las palabras, entrar en personaje… ¡vamos! Diviértete, sé tú mismo.
Olvida la rigidez, porque esta hace que la locución se vuelva pesada. Automáticamente transmites aburrimiento a tu público.
- Dale entonación a cada palabra e interpreta las lecturas.
Disfruta de tu trabajo y lo que haces.
Respira:
En este punto quiero nombrar varias cosas importantes. Hacer uso de una buena respiración es fundamental, pues cuando no respiramos bien solemos cometer ciertos errores que se escuchan al aire, como los jadeos.
- Recuerda estos consejos:
-
Controla los nervios respirando. Haz ejercicios de respiración antes de entrar a cabina. Respira profundamente de 3 a 4 veces.
-
No recojas aire por la boca; respira por la nariz.
-
No atropelles las palabras ni vayas demasiado rápido. Mantén un ritmo adecuado para que tu audiencia pueda entenderte.
-
Si estás leyendo, cuida cada signo de puntuación: regla de oro para que la audiencia no se pierda en lo que dices… y tú tampoco.
Respeta a tus compañeros de cabina:
Si compartes un programa de radio, habla y deja hablar.
Si eres tú quien está hablando, deja que los demás participen.
No interrumpas a tu compañero. Es bueno esperar a que el otro termine de formular su idea antes de volver a hablar.
Y, por favor: nunca ofendas a tu compañero al aire ni hagas bullying.
Haz comentarios positivos.
Una relación afectiva hará que transmitan un mejor programa.
Habla bien:
Cuidar la dicción es importante. Las palabras deben pronunciarse correctamente, sin exagerar su pronunciación.
Cuando estés al aire no tienes por qué forzar la voz. ¡No grites!
Recuerda dejar una cuarta de distancia entre tu boca y el micrófono para que la voz no suene saturada.
Si te pegas demasiado al micrófono provocarás distorsión en el audio; las palabras con “P” golpearán el micrófono y las “S” perturbarán el oído del oyente.
La idea es que las personas que te escuchan presten atención y entiendan lo que dices.
Refelxiòn final:
Al final del día, estar al aire no se trata de hacerlo perfecto.
No se trata de no equivocarte jamás… ni de sonar como alguien que no eres.
Se trata de tu presencia.
De tu intención.
Del respeto que le das al micrófono, a tu audiencia y a ti mismo.
Cada error de esta lista es simplemente un recordatorio:
La locución es un oficio vivo, humano, en constante aprendizaje.
Y la seguridad, la técnica, la fluidez… todo eso se fortalece con práctica, con humildad y con la voluntad de mejorar cada día.
Si te equivocas, respira.
Si un día no te sientes en tu mejor versión, observa.
Si pierdes el ritmo, vuelve al centro.
Si sientes miedo, úsalo como combustible.
Porque lo más importante no es sonar perfecto, sino sonar auténtico.
La audiencia no busca robots… busca voces reales, presentes, conscientes.
Y cada vez que te colocas frente al micrófono, recuerda esto:
Tu voz es un puente. Lo que construyas con ella depende de ti.
Hazlo con intención, con respeto y con la pasión que te trajo hasta aquí.
by elbuenhablante | Ene 9, 2018 | locución
Siempre que tenemos algún problema, estamos preocupados por algo o queremos enfrentar algún miedo, salen a relucir los nervios, la euforia, la ansiedad o estrés, como quieras llamarlo que pueden llegar a repercutir como un problema tanto en lo laboral como en lo personal, no te preocupes recuerda que todo en esta vida tiene solución, sigue adelante y si de algo te sirve, te traigo esta información para ayudar a relajarte y mejorar tu estado de ánimo, para esos días malos con algunos remedios simples y caseros que de ayudaran a reducir los nervios, la ansiedad y hasta el estrés.
- Hierbas aromáticas: algunas plantas poseen beneficios curativos que también pueden ser tranquilizantes para nerviosos y ansiosos en este caso nombrare solo cuatro ya que existen una gran variedad de hiervas y plantas incluso las que tienen flores, pero, estas son las más populares para tranquilizarnos:
El Ginseng, según se indica en la medicina tradicional china, sirve para equilibrar nuestro organismo, estimula a las personas deprimidas, tristes o con fatiga crónica. Produce al mismo tiempo un efecto sedante en los pacientes estresados o ansiosos. Se aconseja consumir el ginseng en forma de tintura (extracto puro conservado con alcohol y agua): diluye algunas gotas en un vaso de agua, zumo natural o té.
La Valeriana, es una de las hierbas más conocidas para tratar los nervios y la ansiedad. Las flores se usan para reducir el estrés, porque tiene efectos tranquilizantes. Sirve para conciliar el sueño y promover el buen descanso. Realiza una infusión con un puñado de la raíz seca por litro de agua hirviendo. Bebe como máximo tres tazas al día.
Melisa o también llamada Toronjil, es una planta relajante que se usa en casos de estrés, ansiedad o insomnio. A su vez, tiene efectos antiespasmódicos, por lo que se aconseja su consumo a aquellas personas que hacen mucho deporteo esfuerzos físicos. Como si fuera poco, la melisa también se emplea para aliviar espasmos estomacales o para aliviar síntomas de gripe.
La manzanilla: Verter 1 cucharadita de manzanilla en una taza de agua que esté hirviendo. Tapar, colar y dejar refrescar. Tomar 1 taza al día. La manzanilla es empleada en muchos remedios que incluyen los digestivos y antiinflamatorios, pero también tiene un efecto relajante ideal en casos de nerviosismo.
- La Miel:
Puedes agregarla a una bebida, una taza de zumo de naranja con dos cucharadas de miel y una de nuez moscada. La glucosa que contiene la miel es absorbida antes que la fructuosa, ayuda a dar vitalidad a los músculos que evitan los calambres, contracturas y rigidez muscular en los mismos. Además, ayuda a estabilizar los niveles de azúcar en la sangre. De esta forma, se recomienda para personas con problemas cardíacos, deficiencias en los músculos y para aquellos que padecen trastornos nerviosos. La sustancia está repleta de flavonoides, enzimas, carotenoides, fenoles y antioxidantes y gracias a la absorción de triptófano, la miel puede poseer efectos sedantes y relajantes que pueden llegar a inducir el sueño.
La Lechuga es una de las verduras de hoja verde que más consumimos, especialmente en las dietas de adelgazamiento, aunque se recomienda a todo tipo de personas por sus beneficios nutricionales. La lechuga ayuda a regular los niveles de azúcar en sangre, favorece la expulsión de gases intestinales, facilita la relajación y el buen descanso por la noche, si te cuesta dormir y tienes insomnio cena una ensalada o una crema de lechuga y te facilitará el descanso. Consumir lechuga en ensaladas, junto a aceite de oliva, sobre todo para la cena. Muchos consumen también un zumo de lechuga, hirviendo algunas hojas para facilitar la relajación.
4.
Frutos Secos: Tienen propiedades relajantes y sedantes debido a su alto contenido de “SEROTONINA”, la serotonina es una sustancia química producida por el cuerpo humano, que transmite señales entre los nervios, funciona como un neurotransmisor. Es considerada por algunos investigadores como la sustancia química responsable de mantener en equilibrio de nuestro estado de ánimo, por lo que el déficit de serotonina conduciría a la depresión. Puedes consumir, nueces, almendras, maníes, avellanas o pistachos.
El Chocolate mejora el estado de ánimo, consumir chocolate resulta muy beneficioso para la salud. Lo más destacado es que ejerce un efecto antidepresivo y estimulante e incluso nos hace sentir euforia. Su alto contenido en triptófano favorece la producción de serotonina que produce felicidad.
Recuerda que como son alimentos sanos podemos consumirlos siempre, pero nada en exceso es bueno, en relación con el chocolate si te preocupa el azúcar.
El director científico del Departamento de Salud de la Población en el Instituto de Salud de Luxemburgo (LIH) y el académico de la Universidad de la Escuela de Medicina de Warwick, Reino Unido, profesor Saverio Strange, y sus colegas analizaron los datos de 1.153 personas de edades 18-69 años. Se dieron cuenta de que aquellos que comían 100 gramos de chocolate todos los días, especialmente el chocolate oscuro, habían mejorado las enzimas hepáticas y resistencia a la insulina. “Teniendo en cuenta el creciente número de evidencias, incluyendo nuestros propios estudios, los productos a base de cacao pueden representar una recomendación dietética adicional para mejorar la salud cardio-metabólica; Sin embargo, los resultados de observación deben ser apoyados por pruebas sólidas provenientes de juicio”, dijo Strange.
Sin embargo, los investigadores advirtieron que la dieta, actividad física y otros factores de estilo de vida deben estar debidamente equilibrados para evitar los efectos nocivos de la ganancia de peso provocada por el consumo de chocolates.
Otras recomendaciones
- Evitar fumar y las bebidas alcohólicas o excitantes(café, refrescos de cola etc.) que pueden alterar el sistema nervioso.
- Tratar de dormir 8 horas a diariosiempre a la misma hora
- Analizar objetivamente las situaciones que producen nerviosismo y tratar de encontrar una solución al respecto.
- Distribuir adecuadamente el trabajo a lo largo del día para que no sea agotadory dedicar cierto tiempo al ocio (ir al cine, leer un libro, etc.)
- Aprender técnicas de relajación.Se aconseja practicar la meditación, yoga, musicoterapia, etc.
- Hacer ejercicio regularmente. Para poder controlar los nervios, se recomienda caminar 30 minutos, por lo menos, 3 veces a la semana.
by elbuenhablante | Ene 9, 2018 | locución
Ante el público, muchas veces cometemos errores porque no somos precavidos.
Como por ejemplo: si eres actor y no estudiaste bien las líneas o no practicaste antes, puede llegar a suceder que se te olvidó una palabra y, como por arte de magia, te quedaste congelado… Lo mismo pasa cuando eres artista del baile: se te olvidó un paso, hiciste el gesto de que salió algo mal o te quedaste parado pensando qué sigue… Debes hacer un discurso y el papel que memorizaste lo olvidaste en casa. Si esas cosas pasan —y la verdad es que pueden pasar muchas más que empeoren la situación—, no te preocupes: así es la vida; nada es color de rosa. Pero, ¿sabes qué es lo mejor de todo? Que siempre hay solución. Aquí tienes algunos consejos que te ayudarán a salir del apuro en algunas de estas situaciones:
1. Se te olvidó lo que ibas a decir
Aprende a improvisar. La improvisación es una habilidad que todos debemos aprender a dominar y te ayudará a prepararte para cualquier situación inesperada en el escenario. Improvisar también te enseñará que no puedes controlar cada detalle de la actuación. No se trata de ser perfecto, se trata de saber reaccionar en cada situación.
La experta en comunicación Amy Arbogast aconseja:
«Los grandes oradores se centran en su audiencia, no en sí mismos» — y añade que practicar la apertura es clave para ganar seguridad. University of Rochester
Así que cuando olvides una línea o no encuentres la palabra, toma aire, mira al público y di algo auténtico: un pequeño “permítanme un segundo” o “vamos a continuar desde aquí”, puede salvar el momento.
2. Falla técnica: micrófono, sonido o vídeo
¿Falla el micrófono? ¿Se cae el audio? ¿No rueda el vídeo que debías proyectar? ¡No te sobresaltes ni pierdas el control si sucede algo inesperado! Recuerda que la audiencia no tiene copia del guion y sólo se dará cuenta de algo mal si TÚ lo haces obvio.
Por ejemplo, voltea al técnico, sonríe y di algo como: “Vamos a retomar en un momento mientras ajustan el sonido”. Mantén la calma, habla con claridad, y continúa cuando todo esté listo. La clave está en la confianza de que algo se puede arreglar y en que tú lideres la situación.
3. Tropiezas en bailar o en escena
Si te equivocas con un paso de baile, nadie lo sabrá nunca, a menos que te detengas. Continúa y el público pensará que es parte del estilo o que es una variación. Lo mismo ocurre con un guion si eres actor: el público no lo conoce, así que no te preocupes por olvidarte de “una” línea; improvisa con una frase natural y continúa.
Es mejor un pequeño “relleno” de improvisación que un momento de silencio incómodo. Como dice la experta en presentaciones Diane DiResta:
“Knockout Presentations… empieza contigo siendo auténtico, limpio y humano” Wikipedia
Tu error puede convertirse en parte del encanto de la actuación, siempre que lo gestiones con soltura.
4. Tu vestuario o apariencia te distrae
A no ser que tengas que vestir de forma muy específica para el personaje, asegúrate de que tu vestuario te haga sentir cómodo y relajado en escena. No querrás estar pendiente de que tu ropa se ajusta o que algo se ve raro; eso puede sacarte del momento. Además, elige ropa que no sea demasiado reveladora ni descuidada para que la actuación no se vea en riesgo. No quieres que el público se distraiga viendo tu vestido, tu calzado o tu estilo, más que tu actuación. Sobre todo: comodidad ante todo.
5. Cuida tu cuerpo antes de actuar
¡Ve al baño antes de subir al escenario! No comas mucho justo antes de tu actuación o podrías sentir náuseas o la famosa “urgencia”. Guarda la comida más pesada para después. Hidrátate, haz unos estiramientos suaves, respira profundamente… Tu cuerpo también es parte de la actuación: si estás cómodo, tu voz, tu movimiento, tu presencia lo reflejarán.
6. Prepara un plan B
Tener un pequeño guion de contingencia es muy útil. Por ejemplo, memoriza tres frases adicionales que puedas usar si se corta el audio o se retrasa algo:
-
“Gracias por su paciencia mientras solucionamos esto, volvemos enseguida.”
-
“Mientras ajustan esto, les invito a concentrarse en…” (una idea, una pregunta al público, un gesto de interacción)
-
“Y retomamos ahora, perfecto.”
Este tipo de frases te permiten mantener el flujo sin perder tu centro. Y, como menciona la Harvard DCE en su blog de comunicación:
“El mejor modo de superar la ansiedad es prepararse, prepararse y preparar un poco más.” Harvard DCE
Tu preparación incluye también pensar en “¿Y si pasa esto?” y tener un recurso rápido.
7. Visualiza, practica y acepta que puede pasar
Muchas veces no prevemos que algo va mal porque creemos que “todo saldrá perfecto”. En la realidad, los imprevistos ocurren. Si visualizas posibles fallos antes de subir al escenario —por ejemplo: “¿qué pasa si olvido mi parte?” o “¿y si se corta el sonido?”— estarás más preparado.
Practica delante de un espejo o cámara, graba tu ensayo, y luego haz un pequeño “ensayo de fallos”: simula que olvidas la línea o que el sonido no se escucha y cómo reaccionas. Cuanto más “ensayes el error”, menos te sorprenderá.
8. Respira, conecta con el público y retoma el control
Cuando algo sale mal, tu cuerpo reacciona: aumentas el ritmo respiratorio, el corazón se acelera, tu voz puede temblar. Detente un segundo: respira profundamente, mira al público, piensa en tu siguiente paso. De acuerdo con los coaches de voz entrevistados por The Guardian:
“Habla en oraciones cortas y abraza la pausa. Eso permite que tu mensaje aterrice y que tu voz tenga el oxígeno que necesita.” The Guardian
La pausa es tu aliada, la respiración consciente te ayuda a recuperar el control.
Conclusión
Los imprevistos en escena pueden dar miedo, pero también pueden convertirse en oportunidades para mostrar tu profesionalismo. No se trata de que nunca haya errores; se trata de que sí puedas reaccionar con seguridad, autenticidad y presencia. Practicar, improvisar y mantener la calma son tus mejores herramientas.
Recuerda: tú no sólo actúas; tú eres el protagonista de tu presentación. Y cada vez que te enfrentas a un imprevisto y lo manejas bien, ganas experiencia, credibilidad y confianza.
¿Qué vas a hacer hoy para estar un paso más preparado para lo inesperado? Empieza visualizando “qué haré si…” y ensaya la reacción. ¡Te llevará muy lejos!
FAQ
-
¿Qué hago si olvido totalmente mi línea?
Toma aire, haz contacto con el público y di algo como: “Vamos a retomar aquí” o “Permítanme un momento”. Luego continúa desde el punto anterior.
-
¿Se nota si improviso en escena?
No necesariamente. Si lo haces con fluidez, el público lo asumirá como parte natural. El mayor riesgo es quedarte en blanco o mostrar tensión.
-
¿Vale la pena vestirse con calma pensando en imprevistos?
Sí. Un vestuario incómodo puede provocarte distracción y restar concentración. Prioriza comodidad y libertad de movimiento.
-
¿Debo practicar fallos de antemano?
Sí. Hacer un “ensayo de errores” (olvido de línea, ruido de escenario, falla técnica) te prepara mentalmente para reaccionar sin bloqueos.
-
¿Cómo recupero mi voz o presencia después de que algo salió mal?
Respira profundamente, haz una pausa breve, conecta con tu público (una mirada, una sonrisa), y retoma con intencionalidad. Tu presencia recuperará su poder.
Te recomiendo leer:
10 PASOS PARA SUPERAR EL MIEDO ESCÉNICO
Es un ritual muy bueno que te ayudara eliminar el miedo escénico y enfrentarte al mundo como un verdadero artista y/o profesional.
by elbuenhablante | Ene 9, 2018 | locución
Hace unos años me tocó presentar a un grupo musical junto a un compañero de trabajo, la radio donde trabajaba coordinó un evento de promoción donde iban a presentarse varios artistas, los locutores debíamos presentarlos, así que era mi primera vez…En ese momento que mire al público, supe lo que era; “el miedo escénico”, las piernas me temblaban y sentía una presión entre el cuello y el pecho que no me dejaban proyectar la voz, entonces, ¿que hice?, respire profundo, mire a mi compañero, le seguí la corriente, me deje llevar y procure divertirme, fue entonces en ese momento cuando digamos que lo superé, “ojo”, pero no del todo; mucha gente no puede superarlo, rompen en llanto, les dan ataques de risa, los nervios invaden su cuerpo, no es fácil poder enfrentar el miedo escénico si se hacen ideas horribles, esto es una cuestión digamos que de cuerpo y mente.
¿Qué es el miedo escénico?
Es el miedo intenso que puede llegar a sentir una persona ante la situación de hablar en público o a actuar ante ellos. El miedo escénico es algo común en todos, desde los actores de Hollywood hasta los presentadores de televisión. No se puede decir que alguien no haya sentido esa sensación de nervios alguna vez, así que es normal sentirse nervioso o débil, pensar que seremos juzgados, que se reirán porque cometamos alguna torpeza, Etc. Simplemente nos consume el hecho de pensar que lo haremos mal, y entonces ocurre que nos juzgamos en primera instancia a nosotros mismos. Así que, indagando un poco, entre tantos consejos, tome la decisión de hacer un ritual que incluya en términos generales los 10 pasos para superar el miedo escénico.
Paso 1
Mírate:
Puedes grabarte haciendo tu presentación, Si no te gusta lo que ves en el video, entonces no te gustará tu presentación en vivo. Practica en el espejo, esto te ayudará observar tus movimientos y gestos al hablar, hay personas que pueden llegar a sentirse incomodas o cohibidas viéndose a sí mismos sino funciona, evita esta táctica y prueba practicar frente a tu familia y amigos para acostumbrarte a actuar frente al público. Ser capaz de mirarte a ti mismo te ayudará a conquistar tu miedo a lo desconocido. Si sabes exactamente cómo te ves, te sentirás más cómodo y siempre es bueno escuchar la opinión de otros.
Paso 2
Relájate:
Definitivamente para mi este es uno de los mejores rituales, estira tus brazos, piernas, espalda y hombros, reducirás la tensión corporal, si es posible trata de hacer 30 minutos de ejercicio antes, o mirar una película de comedia. La risa libera endorfinas, neurotransmisores que van al sistema nervioso y nos dan una sensación rápida de energía y bienestar general.
Paso 3:
Llega a tiempo:
Preséntate en el lugar antes que cualquiera, sentirás mayor control si el espacio está vacío, conoce bien el lugar donde vas a presentarte y visualiza el éxito. Antes de comenzar, visualiza a las personas aclamándote esto aumentara tu nivel de confianza y autoestima.
Paso 4:
Conoce tu público:
Ten en cuenta sus necesidades y expectativas, que es lo que esperan del evento, que es lo que esperan de ti, ajusta el contenido de tu animación o discurso a la edad del publico, si son jóvenes o mayores, así sabrás como dirigirte ante ellos.
Paso 5
Diviértete:
No tiene que ser aburrido, haz que sea interesante, piensa en las maneras para que seas atrayente y llames su atención, si es apropiado, deja un espacio para la risa, incluye algunos chistes que reduzcan tu tensión y relajen a la audiencia.
Paso 6
Muévete:
No estés ahí simplemente estacionado sin hacer nada, puedes dar algunos pasos dirigiéndote al público, gestualiza, mueve tus manos, pero relajado y no hagas movimientos bruscos. Jugar mucho con tu cabello, meter las manos en los bolsillos, juntarlas de vez en cuando pueden llegar a demostrar que estas nervioso.
Paso 7
Habla despacio:
No tienes que ir corriendo, si es posible cronometra el tiempo, si es un discurso. Algunas veces al estar nerviosos solemos ir deprisa, pues ten cuidado porque si tienes algo memorizado podrías perderlo absolutamente todo o no dirás las frases con coherencia. Recuerda hacer pausas para esperar las respuestas del público en cada oración importante o destacada.
Paso 8
Desconéctate:
Apaga tu cerebro, una vez que estés en el escenario, enfócate en tus palabras, tu cuerpo y tus expresiones faciales. No pierdas tiempo pensando demasiado y haciéndote preguntas molestas, o pensando en que se te olvido ponerle comida al perro. Limítate a disfrutar de tu actuación y vivir el momento, sea que estés cantando, bailando, animando o recitando unas líneas. Si realmente has aprendido a desconectarte y vivir el momento por completo, el público lo notará y luego vuelve a casa a darle de comer a tu mascota.
Paso 9
Cree en ti:
Definitivamente uno de los pasos más importantes, piensa positivo, concéntrate en todo lo que puede salir bien, en lugar de en todo lo que puede salir mal, trata de eliminar de tu mente cada pensamiento negativo. Uno de los consejos que algunos expertos en la materia proporcionan es demostrar falsa confianza, aunque tus manos tiemblen y tu corazón esté a punto de explotar, actúa como la persona más fría del mundo, camina con la cabeza alta y una enorme sonrisa, Mira hacia adelante en lugar de al suelo, ponte recto, no te encorves y no le digas a nadie lo nervioso que estás, mantén esa postura cuando subas al escenario y empezarás a sentirte realmente confiado.
Paso 10
Pide la opinión del público:
Al finalizar pregunta cómo lo hiciste, a alguien del público, a tus colegas que te den una opinión sincera acerca de tu presentación; saber lo que lo demás piensan después de tu presentación, te ayudara a mejorar si lo requieres o deseas hacerlo y te sentirás mas confiado la próxima ves que te subas a un escenario.
Este puede llegar a ser un ritual bastante efectivo para los que inician en el mundo de la oratoria, los escenarios o están ante un podio. Sin embargo hay verdaderos profesionales que se dedican a dar discursos, hacer conferencias y tienen mucha mas experiencia en este asunto, algunos dictan talleres de emprendimiento y motivación personal, dan charlas y te enseñan como hacerlo, si quieres saber mas sobre el miedo escénico y el discurso te invito a visitar el blog de ManuMarañón , que para mi parecer es experto en la materia.
Espero que tengas una presentación espectacular y consigas muchos aplausos y éxitos[clickToTweet tweet=»Echale un vistazo a estos diez consejos para superar el miedo escénico » quote=»exitos. » theme=»style3″] no dejes de echarle un vistazo a estas dos entradas que te ayudaran con algunos consejos más.
5 cosas que deber tomar en cuenta antes de presentarte en publico
5 remedios caseros que te ayudaran a eliminar los nervios
by elbuenhablante | Ene 3, 2018 | locución, Podcast, Radio

Improvisar: cómo usar la improvisación para comunicar mejor
Improvisar es una habilidad esencial para cualquier comunicador, locutor o presentador. Antes de profundizar en técnicas y consejos prácticos, vale la pena hacerse una pregunta: cuando escuchas un programa de radio donde intervienen varios locutores, ¿qué ocurre si uno de ellos solo repite lo que dicen los demás sin aportar nada propio? Eso, justamente, es lo contrario a improvisar.
Improvisar bien marca la diferencia entre sonar natural… o sonar inseguro.
Sigamos adelante con “el arte de hablar bien”, y aprendamos juntos sobre la improvisación, un recurso valioso para comunicadores, locutores, creadores y oradores.
¿Qué es improvisar?
Improvisar es realizar una acción sin haberla planificado con anterioridad. Es un acto natural que también puede apoyarse en una estructura previa. Según el músico Les Wise, “es reorganización espontánea”.
Por otra parte, el virtuoso pianista y compositor
👉 Frederic Rzewski
cuenta una anécdota que tuvo con el saxofonista
👉 Steve Lacy:
“En 1968 me encontré por casualidad con Steve Lacy en una calle de Roma. Saqué un pequeño magnetófono y le pedí que me dijera en 15 segundos la diferencia entre composición e improvisación. Me respondió: ‘La diferencia entre la composición y la improvisación es que en la composición dispones de todo el tiempo necesario para decidir qué decir en 15 segundos, mientras que en la improvisación solo tienes 15 segundos’. Su respuesta duró exactamente 15 segundos y es la mejor explicación que conozco sobre esta diferencia.”
Improvisar en comunicación: por qué es importante
En comunicación y oratoria, improvisar aporta naturalidad, espontaneidad y credibilidad. Un buen comunicador debe ser capaz de salirse del guion cuando surge una situación inesperada y aportar su visión con claridad, seguridad y lógica.
Improvisar no es hablar por hablar; es aportar desde lo que sabes, lo que sientes y lo que observas en el momento.
10 consejos para improvisar mejor (H2 con palabra clave)
1. Lee mucho y aprende cada día
Leer te ayuda a tener recursos cuando necesites improvisar. Las ideas no aparecen por arte de magia; se alimentan de conocimiento.
2. No es hablar por hablar
Improvisar no es repetir lo que otros dicen. Es saber qué decir y cómo aportarlo sin copiar opiniones ajenas.
3. Mantente informado
Noticias, libros, documentales o incluso programas educativos ayudan a expandir tu vocabulario y tu visión.
4. Prepara temas generales
Improvisar funciona mejor cuando tienes una base. Prepara tópicos amplios para cualquier intervención.
5. Organiza tus ideas mentalmente
Antes de hablar, piensa en un orden: inicio → punto fuerte → cierre.
6. Trabaja tu voz y dicción
La improvisación también requiere claridad al hablar. Practica articulación y evita las
👉 muletillas.
Leer también: Cómo evitar las muletillas
7. Acepta y construye con las ideas de otros
Improvisar en equipo significa sumar, no competir.
8. Sé espontáneo, pero con lógica
Improvisar no es decir lo primero que se te ocurra; es encontrar una respuesta válida sin perder coherencia.
9. No pienses demasiado
Improvisar requiere soltura. Pensarlo demasiado te bloquea.
10. Vive el momento
Tu voz refleja lo que sientes. Improvisar también es conectar con esa emoción y usarla a tu favor.
Cómo practicar la improvisación
Para dominar la improvisación en comunicación, aquí tienes ejercicios prácticos que puedes aplicar todos los días:
-
Describe un objeto aleatorio durante 30 segundos sin detenerte.
Esto entrena tu capacidad de observación.
-
Responde preguntas abiertas sin prepararlas.
Hazlo frente al espejo o grabándote.
-
Juega con cambios de tono y ritmo.
Improvisar también es variar tu expresividad.
-
Haz resúmenes espontáneos de artículos o videos.
Entrena tu síntesis mientras hablas.
Estos ejercicios fortalecen tu agilidad mental y tu capacidad para improvisar en cualquier situación.
Conclusión
Improvisar no es un talento reservado para unos pocos. Es una habilidad entrenable, poderosa y esencial para quienes se comunican con otros. Ya sea en radio, locución, presentaciones, reuniones de trabajo o conversaciones cotidianas, improvisar te ayuda a expresarte con naturalidad y transmitir tu mensaje con seguridad.
Cuanto más practiques, más clara será tu voz y más firme tu presencia.

Relacionado con improvisar en locución